En las sociedades más avanzadas, hemos estado utilizando una gran cantidad de energías no renovables, provocando un cambio muy rápido en el clima y agotando los recursos energéticos disponibles.
Tras darnos cuenta de esta amenazante realidad hemos iniciado la búsqueda de energías renovables que no pongan en peligro el frágil equilibrio existente en nuestro planeta.
En la actualidad el hombre ha encontrado un recurso inagotable, limpio y respetuoso con el medio ambiente, la Energía Geotérmica.
A diferencia de la mayoría de las fuentes de energía renovables, la geotérmica no depende del clima, del viento ni de la radiación del sol, sino que radica en la diferencia de temperatura que existe entre el interior de la tierra y su superficie. Por tanto está disponible 24 horas al día, 365 días al año.
La definición más sencilla y precisa de Energía Geotérmica sería la energía almacenada en forma de calor bajo la corteza terrestre.
Se pueden distinguir distintos tipos de energía geotérmica en base a la temperatura a la que se encuentra la corteza terrestre.
La energía geotérmica de baja y muy baja temperatura (entre 17º y 90º). Como su propio nombre indica, se basa en el aprovechamiento, no tanto de las altas temperaturas de la tierra que solo se dan en lugares muy concretos, sino en la estabilidad térmica del terreno a profundidades superiores a 20 m., cercana a los 17º. Su contenido de calor es insuficiente para producir energía eléctrica pero este tipo de energía de baja temperatura puede ser aprovechada para climatizar un edificio y obtener agua caliente sanitaria.
También existe la geotérmica de media y alta temperatura (entre 90º y más de 150º). Solo es posible en zonas del planeta con condiciones especiales de actividad tectónica, en lass que se aprovecha la alta temperatura de las rocas y del agua de los acuíferos para la obtención de electricidad mediante el uso de ciclos combinados.